...Y seguro que habrá filósofos que se alegren de lo que está pasando porque, por fin, verán medio cuajadas sus teorías apocalípticas que versan sobre el-final-de-lo-que-sea pues, en los días que corren, se les están llenando de contenido.
¿Estamos ante el final de una era, ciclo, período, llamémoslo X? No voy a entrar en cuestiones terminológicas, simplemente me voy a ceñir al alud de hechos y consecuencias que están empezando a ocurrir, que son visibles, evidentes y que empezamos a sufrir en muchos casos.
Decir que el llamado "Estado del Bienestar" está en crisis puede parecer una tautología pues la crisis todo lo ha invadido, lo ha inundado todo y, de la mano de esta crisis, han llegado las excusas de los gobiernos que ven el cielo abierto para llevar a cabo unos recortes que afectan a casi todos los ciudadanos. "Las cosas no van a volver a ser como han sido hasta ahora" predican los agoreros financieros mientras que los gobiernos se inclinan a presentan sus respetos ante estos gurús que les marcan las pautas a seguir. Claro está que las cosas no van a volver a ser como hasta ahora... para el 90% de la población. Tendremos problemas para cobrar las pensiones el día que podamos jubilarnos (quienes tenemos la suerte de estar trabajando), los colegios públicos se encuentran cada día con más dificultades, la sanidad empieza a tambalearse, los servicios sociales ya no dan abasto... Obviamente, para remontar esto hace falta mucho esfuerzo por parte de todos. Ahí es donde entra en juego el ya desgastado y mal usado término "solidaridad" o, en negativo, "insolidaridad" y que yo resumiría en una pregunta ¿la solidaridad de cuántos es necesaria para contrarrestar la insolidaridad existente?
La crisis se está convirtiendo en una niebla que todo lo esconde y que permite a quienes tienen las herramientas de poder, actuar en muchos casos con nocturnidad y alevosía, colando leyes que recortan, no ya sólo cuestiones presupuestarias, sino también leyes que van recortando y erosionando algunas de las libertades adquiridas tras años de lucha o diálogo, pero legítimamente establecidas y que ahora están empezando a ser socavadas como consecuencia de una moral ñoña, trasnochada y que mira más el pasado de hace, afortunadamanet, muchos años que el futuro que nos queda por crear.
Hoy me he despertado con la noticia del cierre de Megaupload, página de almacenamieto de ficheros archiconocida. La trascendencia de este acto va más allá de cerrar una página supuestamente 'pirata'. La llamada 'Ley Sinde' (versión española de la ley SOPA yanki) contempla el cierre de páginas alojadas en el territorio nacional así como instrumentos para presionar a los proveedores de internet para impedir el acceso a páginas o servidores que se encuentren en otros países. Eso creo que se llama censura. Esa misma censura que criticamos cuando los protagonistas son el gobierno chino o sus amiguitos por ejemplo, entonces sí nos manifestamos y nos rasgamos las vestiduras en nombre de la libertad (aunque sólo sea de expresión), pero cuando se aplica en nuestro ámbito, pasa a llamarse "herramientas de control de ilegalidades"... Y habrá quien se lo crea... Esas mismas herramientas son las que pueden controlar la información a la que podremos o no acceder pero, para eso, obviamente, necesitan saber a qué contenidos accedemos, lo cual ya empieza a soltar cierto tufillo. La ley francesa aprobada el año pasado por ejemplo, impone sanciones a los consumidores de determinados contenidos, para sancionar, tienen que conocer, y para conocer, tienen que espiar-nos.
Efectivamente, algo está cambiando y acabando, nos dirigimos a un estadio más controlado de lo que a mucha gente nos gustaría. La época marcial que ya acabó hace tiempo pretenden recuperarla. Esperemos que, aunque sea dentro de muchos años vuelva a reestablecerse todo aquello que empiezan a "recortar" y que no sabemos hasta dónde llegará.